
Me llegó un mail que decía: tú como chavo; ¿qué le propondrías al presidente para combatir la violencia y la inseguridad en tu estado?
¿Y sho que sé?, dicen los argentinos, me dije pa’ mí misma.
Lo medité un segundo. Y lo primero que se me ocurrió fue reenviarlo. Seguramente si yo no contesto acá chido, habrá muchos chavos que tendrán mejores cosa que decir.
Luego dije; pues sí; queremos mejores escuelas y mejores trabajos. Trabajos dignos donde no te exploten ni te traten con la punta del pie y aparte te paguen una propina.
Digo: En mi familia todos trabajan. No hay de otra. Tampoco es que uno quiera o se merezca que le resuelvan la vida.
Pero no se trata de resolver vidas. Se trata de como le dijo un cuatacho a mi hermana la grande, un día que la recomendó en la chamba: Yo te consigo la entrevista. Tú consigues el trabajo.
La gente se queja porque tiene de qué quejarse; y luego; por eso hay muchos abusados que se amarran el dedo diciendo que a la ciudadanía nadie la pela. U otros de plano mejor se van por el mal camino; que siempre está disponible y es donde todo fluye.
No sé. Pero creo que la gente no debería seguir recibiendo despensas o pelotas de hule para los niños en día de reyes. Estaría más chido si nos echaran la mano a mantener una siembra de frijol, a procesar la leche y sus derivados; o que se organizara una opción chida que diera a la gente para vivir en donde está. Para no ir a invadir la ciudad o irse de ilegal al gabacho. Nos falta de eso. Y si; claro; nos falta saber de eso.
Igual siempre habrá negritos en el arroz; pero es diferente porque no cabrían los argumentos que caben ahora y las cosas serian otra onda.






