Si quieres trabajar pero no has podido colocarte por tu edad o porque no tienes tiempo suficiente para combinarlo con la escuela, el autoempleo puede ser la solución a tus ruegos monetarios. Si empiezas desde ahora y te dedicas, puedes llegar a tener los fondos suficientes para continuar con tus planes de estudio o de vida.
Prueba a comenzar con venta de artesanías, postales o cualquier cosa que tu fabriques; lo mismo que a prestar un servicio como el de cuidar niños o ayudarles a hacer tareas; o a empezar desde cero con algo que te guste como cocinar o tomar fotografías.
Probablemente cualquiera te dirá que estás muy chavo para pensar en un negocio, pero el punto es que si tienes gusto por las microempresas, le entres lo más pronto que puedas. Seguramente ganarás experiencia y quizá arranques desde este momento, un negocio provechoso que pueda crecer y sustentarse solo.
Instituciones de apoyo social como SEDESOL y el servicio estatal de empleo tienen subsidios para ayudar a los más emprendedores a poner un negocio; no obstante tienes que ser mayor de edad y/o diseñar un plan de acción concreto y viable. Pero si checas las opciones del instituto de la juventud verás que aquí puedes tener más apertura y apoyo en cuanto asesoría y desarrollo de lo que has venido pensando.
Lo importante es que si tienes la motivación y una idea; aunque sea vaga; de lo puedes realizar, entonces seguramente hay oportunidad para ti.
No descartes nada; ni las ideas que parezcan más descabelladas, ni las enseñanzas que hayas obtenido en el pasado en la escuela o la familia. Por ejemplo; si tienes el oficio de panadero por parte de tu familia, pero quizá no es lo que más te gusta o lo que tenias en mente; puedes organizarte con tus padres o familia y emprender un negocio en el que tú te involucres de otra forma; como en la contabilidad, el diseño, la atención a clientes o quizá, si lo que no te gusta es hornear pan pero sí decorar pasteles; entonces puedes darte rienda suelta. El asunto es que empieces ya.