lunes, 28 de junio de 2010

Que no te valgan nuestros suelos.

A mi hermano le encantan las películas de vaqueros. Esas donde pistoleros se retan a muerte en un pueblo fantasma. Caluroso, polvoriento y seco hasta las raíces. La verdad es que nunca me pregunte porque el sur de los Estados Unidos y el norte de México -aunque es una zona seca- en esas películas el territorio luce cerca de convertirse en otro Sahara. Luego viendo un canal de documentales lo supe: las praderas del sur del país vecino habían sido arrasadas en un carrera feroz en pro del crecimiento de la agricultura. El resultado: una vez que el pasto grueso que resiste la temporada seca protege durante todo el año al terreno evitando que se erosione, había sido removido para preparar parcelas listas para el cultivo y en un territorio de por si escaso de lluvia; el suelo comenzó a perder humedad y consistencia; convirtiéndose en un terregal estéril cuya tierra se volatilizaba formando densísimas nubes de polvo que oscurecieron ciudades por años. Lo que quedo después fueron pueblos muertos como los de las películas de vaqueros.

Aunque somos un estado con gran producción agrícola, hasta hace poco los programas de apoyo al sector se habían centrado en la actividad del campo; mas no a la protección de recursos como el agua, el suelo o al control de la deforestación.

Son 53 millones los que en un programa que ya era necesario impulsar, se apoyara la conservación de medio; sus aguas, suelos y en general, a los ecosistemas nativos del estado.

El Programa de Conservación de Ecosistemas Forestales (PROCOREF) es un sistema de apoyo federal que también apoya la actividad agrícola pero que se centra en reparar los efectos de la agricultura en nuestros territorios con programas de rescate y atención a ecosistemas. Este programa rehabilita los suelos que han sido agotados por siembras continuas o que han sido talados para destinarlos a la misma función, con la idea conservar las reservas subterráneas de agua y contribuir a la captura de carbono que incrementa el calentamiento global. En este programa también se atacan plagas y enfermedades forestales que afecten nuestra flora.

Si crees que la agricultura y el cuidado del suelo no te incumbe, lee lo de abajo. Es el relato de un desastre real cuya magnitud quizá pueda quitarte el sueño; pero sobre todo, quizá te haga reconsiderar aquello de la conservación de nuestros suelos.

¿Sabías esto?

SI TE Gusta RECOMIENDALO.

En 1931 la lluvia paró y comenzaron las“ventiscas negras”. Potentes tormentas de polvo que arrastrabanmillones de toneladas de polvo negro que convertían el día en noche enlas llanuras del sur de Estados Unidos. La parte superficial del suelo,que estaba seca, era levantada y arrastrada por el viento en cuestiónde minutos. Las nubes eran tan densas que, en ocasiones, los gallos seiban a dormir durante el día, pensándose que era de noche. Era sólo elcomienzo de la “Dust Bowl” (cuenca de polvo), los “sucios años 30”..... LEE MÁS http://www.atp.com.ar/post/Info/146341/Tormentas_de_Arena_Que_Arrasaron_Llanuras_por_Decadas.html